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5/2/09

Las águedas

No es mi pretensión fusilar la información que viene en alguna de las decenas de páginas de Internet dedicadas a este tema para vanagloria de mi blog. Tan solo quiero expresar algún apunte propio sobre esta celebración tan peculiar. A pesar de ser una celebración religiosa tiene unas connotaciones populares que la hacen muy atractiva. Los manteos y trajes populares con que se atavían las mozas, la reunión de los habitantes de los pueblos dejando de lado viejas rencillas y, sobre todo, ese ambiente festivo que solo las féminas pueden lograr.

Santa Águeda, lejos de poder representar a las feministas de antaño, era el prototipo de mujer al servicio siempre de la figura masculina, en este caso Dios (ya se que básicamente esta figura divina no tiene género claramente definido, pero me niego a empezar un debate sobre el sexo de los ángeles, que por algo mandó a su hijo y no a su hija a que le hiciésemos perrerías). Pero curiosamente de su historia ha surgido este día donde las mujeres tomaban el mando, aunque el resto del año acataban sin rechistar las órdenes del marido. Hoy día ha de tomarse como eso, un recuerdo de tiempos lejanos (aunque no tanto) donde se vivía en una sociedad patriarcal que giraba en torno a la disciplina familiar llevada a cabo por el hombre. Una muestra de las duras condiciones de vida que se imponían desde el nacimiento, tan solo en razón del género en que lo hicieres. La mitad de probabilidades de ser mujer, servidora, ama de casa, con un trabajo no reconocido. Si bien hoy tampoco se reconoce, al menos en términos pecuniarios. Que ver un avance en que la mujer salga de casa a realizar una tarea cuando el hombre aún colabora irrisoriamente en el hogar, no se si será un avance o un retroceso, procurando más peso a sus cargadas espaldas.

Así que todos los hombres que lo lean, tengan en cuenta el sacrificio de abuelas, madres y mujeres y dediquen un poco de su tiempo a ayudar en las tareas diarias del hogar, que se lo agradecerán. Yo también lo haré, que si no vaya un ejemplo sería.

Foto extraída de.
http://navalmoral.tiad.es/01_galeria/aguedas-08/index.htm


Para una información más completa sobre esta festividad:
-------> muy recomendada

Celebración en distintos lugares.
Zamarramala


26/12/08

El canturrezo

En estas fechas tan señaladas, me llena de orgullo y satisfacción hablar de los tradicionales aguinaldos. Mas en este caso, hablaré de cómo se llevaba a cabo en mi pueblo. El nombre de canturrezo viene, como se puede observar a simple vista, de canto y de rezo, pues era lo que hacían los niños que iban de casa en casa pidiendo los limosna en estas fechas navideñas. En casas donde se guardaba luto decían “ni canto ni rezo”, y los críos pasaban a la siguiente puerta. Antaño eran los niños de las familias más pobres los que acudían a las casas de los vecinos de la localidad en busca de lo que buenamente podían ofrecer por caridad. De hecho, en los pueblos se consideraba rico a aquél que poseía cuatro vacas, dos gallinas y un cerdo. Eran otros tiempos, donde los desperdicios orgánicos no existían, pues constituían buena parte de la dieta de los animales domésticos, donde el uso de los recursos naturales se hacía de manera sostenible sin haber inventado aún el término sostenibilidad, donde los niños cuidaban de las reses familiares desde que aprendían a andar sin haber inventado aún el término explotación infantil, donde hombres y mujeres participaban de todas las tareas cotidianas sin haber inventado aún el ministerio de igualdad, donde… en fin, eran otros tiempos.

Hoy día, todo está mercantilizado, generalizado y completamente deshumanizado. El niño, por llamarlo de alguna manera, no tiene necesidad de recibir el aguinaldo, ni ilusión, y el interés que ponen en el villancico es el mismo que pondrían al abordar la lectura de un libro. Pero este debe ser el precio de la modernidad, la obtención de recompensas al mínimo esfuerzo. Luego nos quejamos de que los jóvenes de hoy no son emprendedores, no se arriesgan en los negocios y, teniéndolo todo, quieren más y más sin mover un dedo.

No me entretengo más, que he hablado de todo menos del canturrezo.

Felices fiestas.