Mostrando entradas con la etiqueta medio ambiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medio ambiente. Mostrar todas las entradas

29/1/10

Sobre la nuclear y sus residuos

No soy físico nuclear. Tampoco un ecologista documentado. Por tanto, no tengo una respuesta seria y concienzudamente razonada ante el debate de nucleares sí o nucleares no. Y es algo que hecho en falta en todo este pifostio que se está montando en torno al tema. Que hable gente que realmente entienda del tema. Ayer me quedé hasta tarde viendo la televisión. No acostumbro a hacerlo, pues apenas hay una programación cultural que suscite mi interés. Pero me picaba la curiosidad de conocer algo la vida de Suárez, el único abulense que ha hecho algo decente por su tierra, instalar la Escuela de Policía, por desgracia la única “industria” con pinta de permanecer que tenemos. Terminado esto, vi que en 59segundos iban a hablar de la energía nuclear. Al fin, pensé, un poco de información veraz. Cual fue mi sorpresa, cuando veo que en la mesa de debate no había más que charlatanes, políticos del PPSOE y periodistas. Total, que me fui a la cama pocos minutos después de empezado el circo. Nada me iba a perder.

Si algo hay claro en este asunto, es que la energía nuclear es necesaria. Al menos para el ritmo de vida que llevan las economías occidentales. El problema es que nadie quiere ni centrales ni residuos cerca de casa. O quizá sí. La desesperación a la que pueden llegar muchos pequeños municipios castellanos es tal, que sus alcaldes contemplan la posibilidad de que se instalen allí, para ver si se pueden realizar inversiones y salvar la comarca. Pero el apego al sillón consistorial es más fuerte, por eso lo dejan en manos de sus ciudadanos, a sabiendas que de entrada optarán por el NO. Que aunque sea a pequeña escala, da muestras de una sociedad viva en los pueblos. Nada comparable con la oposición de la sociedad vasca a la instalación de la central nuclear de Lemóniz, pero por algo se empieza. Por suerte, el Gobierno hace gala una vez más de improvisación y nula planificación. Si esta propuesta se hace dentro de 20 años, cuando seguramente no quede nadie, doy por seguro que nos íbamos a chupar toda la mierda que nos echaran. Menos mal que no sobran cabezas pensantes entre sus filas.

Y para cabeza pensante, la del ministro Sebastián, poniendo a parir a catalanes y castellanos por oponerse a albergar los residuos. Algo cómico, dice que Castilla-La Mancha recibe una millonada por las inversiones en instalaciones de energías renovables. ¿Quién se beneficia de la energía producida? ¿Quién controla esas instalaciones? Seguro que si hubiera salido alguno de los municipios candidatos segovianos les culpaba de los millones invertidos en la Línea de Alta Velocidad para unir Madrid y Valladolid. Por favor, con lo que ha contribuido el Estado a hipotecar a la provincia y desarticular el territorio con la vía y luego no son capaces de albergar un cementerio nuclear de nada… qué poco solidarios.

La probabilidad de un accidente es escasa. Incluso es más fácil que ocurra durante el transporte de los residuos que en la fase de almacenamiento. Pero está ahí, latente. Y en este sentido cobra gran importancia el lenguaje utilizado. Para los opositores a este tipo de instalación sería más correcta la denominación oficial, que es Almacén Temporal Centralizado (ATC), antes que cementerio nuclear, porque el muerto no es tal, y si resucita no sería un milagro sino una gran putada. Es bastante improbable que se repita lo de Chernobyl con los avances desarrollados en materia de seguridad. Pero tampoco se preveía la ruptura de la presa de He Nan en China que acabó con la vida de 230.000 personas. La ingeniería hace maravillas, pero el riesgo nunca es nulo. Eso desde el factor técnico. Hablando del factor humano, las zonas donde se ha ubicado la industria nuclear no destacan precisamente por su gran desarrollo a partir del momento de su instalación. De hecho, nadie toma a las zonas de Almaraz, Garoña o Trillo entre otras, como ejemplo de desarrollo comarcal. Muchos millones en papel que luego no se traducen en el desarrollo del territorio.

Mientras, nos hemos olvidado del cambio climático. Ya nadie critica esa fuente de energía cara, escasa y terriblemente contaminante como es el petróleo. Ni el impacto ambiental causado por las minas de carbón. Ni las emisiones de las centrales térmicas. Las renovables se venden como la panacea aún sabiendo el corto periodo de vida de las instalaciones y la ingente cantidad residuos que también generan, por no hablar del impacto visual y ecológico que producen. La opinión pública se rige por modas. Hoy opinamos sobre las nucleares, mañana quién sabe. Será uno de tantos temas recurrentes para el periodismo como la gripe A o los diversos terremotos, tsunamis y otros fenómenos naturales. De hecho, los medios de comunicación, a expensas de los poderes políticos, ya van desviando el molesto asunto y se centran en el más recurrente de todos, Batasuna. Parece mentira que quitar el voto a miles de personas pueda dar millones de ellos a dos o tres partidos.

8/6/09

Por la montaña leonesa, por todas las montañas

Nunca he ocultado mi interés por las áreas rurales marginadas y en vías de extinción, especialmente las de montaña. Por eso considero imprescindible este excelente artículo del gran escritos Julio Llamazares, el 8 de junio de 2009, en El País.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Montanas/olvido/elpepuopi/20090608elpepiopi_11/Tes

Dejo algunos extractos interesantes:

“En el verano de 1981, cuando realicé el viaje por el Curueño que me serviría de base para mi libro El río del olvido, vivían en aquel valle más de 4.000 personas. Hoy difícilmente llegan a las mil. Las malas comunicaciones, el envejecimiento de la población, el desplome de la ganadería y la minería -sus dos pilares fundamentales-, junto a la falta de horizontes y de trabajo para los jóvenes y la casi absoluta carencia de inversiones del Estado, salvo para indemnizar a la gente por dejar de trabajar y hasta por irse, han condenado a aquel valle, como a toda la montaña leonesa, a una muerte segura e irreversible, salvo en los contados sitios en los que tienen la suerte (antes era una desgracia) de que les nieva abundantemente, por lo que cuentan con estaciones de esquí y con las infraestructuras que conllevan éstas.”

“Y lo mismo sucede en todas las provincias españolas, donde las áreas de montaña son las más deshabitadas y olvidadas, por lo que están condenadas a la desaparición”

“vuelta de algunos emigrantes jubilados […] atraídas por lo que a los demás les echa: la soledad y la lejanía del mundo”

“la actividad de la Administración […] se limita normalmente a crear parques naturales, zonas de acción protegida o reservas de la Biosfera que […] se traducen en prohibiciones para los naturales.”

“En la montaña asturleonesa […] ultrasacrificada ya por pantanos y otras obras faraónicas, ahora quieren hacer una línea de alta tensión eléctrica […] atravesando varias reservas de la Biosfera, diversos parques naturales y un paisaje sin igual tanto por su calidad estética como por su valor intrínseco, que ahora se llama medioambiental”



Solo me queda reafirmar lo dicho, pero con música, que es más pegadizo. Dejo al/la lector/a todo un himno a los espacios de montaña:



Corred a los campos, decidles que guarden su suerte,
aunque digan que todo va bien son como la muerte,
que atranquen las puertas y digan que está seco el pozo
porque vendrán que parece que van a llevárselo todo.

Que intenten dormir cuando escuchen sonar las campanas
porque en la noche se arrastran las voces de viejos fantasmas,
de santos patrones y vírgenes procesionarias,
voces que suenan como un lamento a mil gritos de rabia.

Así que digo, con perdón:
que se levanten sapos y culebras,
que jure el santo una gran maldición,
que el que desangre la vida del río
muera de sed implorando perdón. (estribillo)

Diles que sigan doblando la espalda porque en la montaña
se tira la lluvia y la nieve que sobra en sus hayas,
la dulce egoísta que gime caprichos de hermana
cuando destruyen los valles 'pa' que esquíen hasta las ranas.

Mientras aquí abajo siguen llegando cigüeñas con hambre
otros se hacen llamar ecologistas solo por el nombre,
Cuando no queden sapos ni culebras ni nada de nada
les daremos nuestros sueños de pastos sin un mañana.

estribillo (bis)