10/7/11

Sudán del Sur, nueva esperanza, viejas amenazas


En días recientes se han estado dando los últimos pasos para la configuración de un nuevo Estado africano, que surge de la escisión de los territorios del sur de Sudán. Nace el Estado número 193 de las Naciones Unidas. Ha sido concebido en hogar humilde: en pleno centro del continente, donde se juntan los países menos desarrollados del mundo; Vivirá rodeado de malvadas hermanastras: sufre los azotes de los rebeldes ugandeses, lo cual no deja de ser una leve molestia comparada con las décadas de conflicto, masacres y guerras civiles con la mayoría árabe del Sudán sahariano; Sufre de personalidad múltiple: ha de lidiar con el reto de mantener la armonía entre no menos de 200 grupos étnicos, creencias y lenguas distintas; Tiene déficit de anticuerpos: le acechan los terribles virus de la alta mortalidad infantil, la mala calidad del agua, los paupérrimos servicios sanitarios y el analfabetismo; Pero el niño parece fuerte y tiene muchas, muchas ganas de vivir.

El personaje de la foto es el flamante presidente de esta nueva nación: Salva Kiir Mayardit. Bien trajeado y con un sombrero de cowboy que más quisieran lucir Robert Mitchum y John Wayne. Veremos si es capaz de emularlos en la defensa de su “Dorado” particular. Por el momento, la elección del inglés como único idioma oficial allana el camino al neocolonialismo de las grandes multinacionales.

Esa “paz y armonía”, junto con la “justicia, la libertad y la prosperidad” que se cantan en su himno, son motivos de gran esperanza, pero aún más de cautela. Los antecedentes en la región hablan de una previsible evolución muy distinta. El modelo de Estado-nación nació en y para Europa y se expandió al resto del mundo con resultados muy dispares. Sin lugar a dudas, donde ha tenido unas consecuencias más nefastas ha sido en el África negra. Con fronteras trazadas con escuadra y cartabón al antojo de los magnates de las grandes potencias europeas fueron separando a tribus que vivían en armonía mientras juntaban a otras con enemigos irreconciliables. Con la proliferación de déspotas que dilapidaban la ayuda al desarrollo en armas compradas a Occidente para masacrar a otras tribus de sus países mientras las viejas potencias coloniales despojaban el territorio de sus valiosos recursos.

A pesar de partir desde los escalones más bajos en cuanto al Índice de Desarrollo Humano, este nuevo país tiene la oportunidad de aprender de todos los errores cometidos en estos más de 50 años de independencia de las naciones africanas y saber afrontarlos. Un país con una superficie mayor que la península Ibérica y con apenas 9 millones de habitantes podría llegar a ser autosuficiente si no cae en las guerras tribales y el neocolonialismo económico. Invirtiendo en educación en vez de en armas, sabiendo gestionar unos recursos hídricos abundantes y mejor repartidos que los de su vecino del norte fomentando la potabilización, no dejando que buitres empresariales campen a sus anchas mermando sus reservas petroleras y las grandes riquezas minerales. No será fácil en un país de grandes contrastes tribales y una pobreza extrema. Habrá que estar vigilantes de su progreso hacia una sociedad libre que da sus primeros pasos hacia la subsistencia de la mayoría aun sin grandes lujos o si por el contrario se convierte en un nuevo nido de corrupción donde unos pocos viven como marajás y la gran mayoría se ahoga en la miseria.

¡Mucho ánimo, Sudán del Sur!

En esta página se pueden encontrar unos mapas muy significativos para entender la situación tan desfavorable de la que parte este nuevo país.

Nace una nueva nación: Sudán del Sur.

16/6/11

Quien se mueve no sale en la foto... ¿y si es la foto la que se mueve?

Prometo que no es una nueva acción de mi cruzada contra el mal periodismo. Hoy me he levantado de buenas y lo que quiero lanzar es una llamada de atención, más que una dura crítica. Pero... ¿a qué noticia pertenece la foto de la captura?


El Mundo digital, edición de Castilla y León, jueves 16 de Junio de 2011.

Evidentemente, es a la de debajo. Supongo que la intención es resaltar la noticia que no lleva fotografía, a modo de compensación, utilizando caracteres de un mayor tamaño. El problema está en que la percepción a simple vista del lector incauto que echa una ojeada sin fijarse en los detalles puede ser muy distinta a la intención del editor.

Quien tenga por costumbre leer periódicos en papel asocia rápidamente a una noticia con un formato casi inamovible. Arriba del todo el titular, un poco más abajo un breve resumen, luego la fotografía y el texto de la noticia. Sin embargo, en las ediciones digitales la fotografía de la noticia es más manipulable y no siempre tiene un lugar fijo.

La finísima línea que trata de separar ambas noticias apenas ayuda a su distinción. Por lo que más de uno, entre los que me incluyo, habrá pensado: "míralos, cazados in fraganti con sus batas puestas mientras manipulaban la droga" "¡Y encima sonriendo a la cámara!". Con otra noticia, como la que han puesto entre medias mientras escribo esto, no se produce tal confusión.

Así que, como dije antes, no pretendo descargar mi ira hacia las malas artes informativas, tan sólo quiero tener claro la próxima vez que quienes dedican su vida a crear drogas para curar no puedan ser identificados con aquéllos que las crean para matar.

6/5/11

De cómo el fanatismo desprestigia el periodismo

Reconozco que no debería perder mi valioso tiempo con un asunto tan mundano como el fútbol, pero soy una mente débil que se deja llevar por la masa y me he tragado los cuatro clásicos tan cacareados en los medios. También influye en ello que sea forofo del Barça, o quizá mi animadversión a todo lo que venga del Real Madrid. Situación la cual no me impide reconocer que el arbitraje fue favorable para los culés, al menos en el segundo partido, si bien esas decisiones no creo que condicionaran especialmente el resultado final.

Pero no he venido hoy aquí para hablar de árbitros ni de futbolistas, sino de gente mucho más poderosa y que, por tanto, debería tener una mayor formación ética y cultural a la hora de desempeñar su trabajo, y si la tienen, que no lo dudo, al menos demostrarlo: los periodistas. En los medios deportivos habrá grandes profesionales pero mientras los cabecillas sean gente como el hooligan Roncero y el terror de los mendigos Lama todo el trabajo serio se va por la borda. En este caso solo hablaré de la prensa de Madrid que es la que sigo esporádicamente, pero me consta que acaece tres cuartos de lo mismo en la de la ciudad condal. Y me ciño a los periodistas porque a los jugadores se les ha de juzgar por las meteduras de pata en el campo, no en las ruedas de prensa. Es compatible ser bocachancla y buen lateral a la vez. Pero comportarse como un ser irracional sin atender a la ética de tu profesión ya es más discutible. Y en estos días de fervor futbolístico ha habido varios ejemplos.

Lo que nos reímos hace unos meses cuando Laporta hablaba de la “caverna mediática españolista”. Pues el tiempo le ha dado la razón. Todo empezó con las acusaciones a Piqué de haber dicho unas palabras que más tarde desmintió. Yo si tengo que creer a alguien, lo hago al jugador, que siempre se ha dejado los cuernos jugando con la selección y ahora vienen estos fanáticos a malmeter. Luego llegó la final de Copa y la ocurrencia del diario Marca de alentar al aficionado madridista a llevar una rojigualda. Claro, como jugaban contra un equipo extranjero… lo curioso es que todos aquellos que portaban tal enseña consideran a Cataluña parte de su tierra. Parece como si los que no pensamos que los catalanes formen parte de nuestra nación fuésemos los que más respeto les mostramos.

Y la apoteosis final viene con la eliminación de su equipo del alma de la Champions League. Ahí aparcaron definitivamente todo el razonamiento que pudieran almacenar y se entregaron de lleno a decir burradas. Pero como en este país el que hace gala de su ignorancia en público es vitoreado, se cubrieron de gloria. La afición del Real Madrid, que siempre ha sido ejemplar, amante del buen fútbol, está totalmente obnubilada con el “aquí y ahora” de sus medios, su presidente y su técnico. Lejos queda la Quinta del Buitre, incluso dejaron atrás la fascinación por la laboriosidad de Raúl. Se quejan de ser apestados para la UEFA frente a otros clubs con políticas distintas a la vez que adoran a ritmo de Rigoletto a un señor que se atreve a despotricar contra Unicef. Y la prensa encantada, más vende.

Ahora resulta que para la prensa madridista después de anular un gol por una falta involuntaria en el Nou Camp se ponen a bailar una sardana. Vayamos por partes.

1. Algo que se anula es porque pierde validez, se suspende. Luego si el árbitro pitó antes, todo lo que viene inmediatamente después no es que se anule, es que no existe.

2. ¿Una falta involuntaria? Me dan un pelotazo en la mano dentro del área y corto la trayectoria del balón, ¿acaso no me pitan penalti?

3. Alguno no sabe que el catalán, al igual que el castellano, deriva del latín y cuando se une un sustantivo y un adjetivo la formación es similar. Pero queda más exótico decir nuevo campo que campo nuevo.

4. Dar vueltas en corro abrazándose al cuello del compañero es bailar una sardana, toma ya. Y cuando se tiran unos encima de otros para celebrar un gol hacen un castell.

En fin, que la fuerza de la masa es tan fuerte que continúo siguiendo el fútbol, ese “deporte” en el que el rey es el que mejor simula, más tiempo pierde descaradamente y con mayor fuerza golpea al contrario con intención de causar daño. Simultáneamente se ha estado jugando otra “champions”, la Heineken Cup de rugby, pero esos no tienen ni idea de lo que es deporte, ¿qué es eso de respetar las normas a rajatabla, sangrar como cochinos y no renegar y reunirse los equipos contrarios a comer y beber una vez terminado el partido? Habrase visto.

29/3/11

Doble y nada

Ya conocíamos la regla del 30

Condiciones ideales para que se propague un incendio forestal:

- Temperatura superior a 30ºC

- Humedad del aire inferior al 30%

- Viento superior a 30km/h

Ahora, doblamos la apuesta. Os presento la del 60

Condiciones ideales para que desaparezca un pueblo:

- Población inferior a 60 habitantes

- Tercera edad superior al 60%

- Distancia a la capital provincial superior a 60km



En ambas situaciones todo queda arrasado y en caso de que acabe regenerándose, no volverá a ser igual.

10/2/11

El prestigio social de las leyes

Toda sociedad necesita unas normas básicas con las que los individuos puedan regirse para hacer más amena la convivencia mutua. Estos fundamentos, que en la mayoría de los casos los tenemos por escrito, no siempre cuentan con el respaldo unánime de la mayoría de la población. Sin embargo, mal que bien todos acabamos cumpliendo con lo establecido.

Eso ha ocurrido recientemente con la Ley Antitabaco, donde los fumadores sacrifican su vicio o salen al rellano del bar compensando las penurias climáticas y las miradas de desaprobación del censor con el placer de sentir los tóxicos componentes del cigarro aterrizando en sus pulmones. Todo ello por hacer de licorerías y discotecas unos espacios más sanos. Han demostrado con creces que están a la altura de las circunstancias, dando ejemplo de civismo y respeto por lo desarrollado por los legisladores.

Otra cosa es lo que nos cuentan los periódicos. Solo salen noticias de aquél que se niega a cumplir la ley, el que se larga sin pagar o el que despotrica públicamente. Amarillismo puro y duro. Pero para desgracia de aquéllos que quieren demonizar al colectivo de fumadores tan solo son casos aislados que no representan más que a sí mismos.

Pero el meollo de la cuestión no va de fumadores, sino de conductores. Ni siquiera se trata de una ley de reciente creación. Las normas de tráfico llevan utilizándose desde el principio del uso de los vehículos a motor. Nadie en su sano juicio conduce por la izquierda por carreteras españolas. Por la noche encendemos las luces. Respetamos los semáforos en rojo. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto acatar las limitaciones de velocidad?

Todos tenemos algún amigote/familiar/conocido al que le gusta jactarse de haber puesto su “buga” a más de 200km/h. Y no pasa nada, nadie se escandaliza y muchos hasta les ríen la gracia, especialmente si además había tomado alguna copa de más para rematar la faena. Incluso podemos comprobar cómo yendo por una autovía a la velocidad máxima permitida cuando adelantas a un camión ya te han pasado como una exhalación 10 ó 12 vehículos. Claro, luego los malos son los picoletos que te ponen multa y te quitan puntos.

Las excusas tienen el mismo fundamento que los que infringen la ley, ninguno. “Es que los coches se hacen con potencia para duplicar la velocidad permitida en las vías y son muy seguros”. Aún no he oído a ningún fumador decir “es que si me pongo en una esquina el humo no llega a los demás”. Pues sí que llega, a alta velocidad se presenta cualquier imprevisto y te has matado tú, el que adelantabas y al que venía de frente tienen que sacarlo de entre el amasijo hierros con una espátula.

Por no hablar de los radares “solo para recaudar”. Es muy sencillo, si no superas la velocidad permitida no hay foto. Ahora los conductores temerarios están de uñas con los nuevos radares de tramo. Antes podían detectar los controles puntuales, aflojaban la marcha durante unos cientos de metros y otra vez a volar. Pero con este nuevo sistema se les acaba el chollo y al parecer esto levanta ampollas en no poca gente que se sentía segura con el sistema de burlar los radares.

Y es que cuando las normas no cuajan en la conciencia colectiva es muy difícil que los malos hábitos de enmienden. Ya pueden freírnos a multas y agasajarnos a la hora de la comida con duras imágenes de accidentes reales, que nos va a dar lo mismo. Solo cambiará cuando el héroe que se juega su vida y la de los demás en la carretera se convierta en villano a los ojos de todos. Quizá estemos más cerca de esta situación cuando las noticias de incívicos conductores copen los diarios, aunque en vez de ser una pequeña excepción, como la de los fumadores rebeldes, representen a una proporción mayor de conductores.

26/1/11

Carrera de orientación

Y la carrera seguía avanzando. El exhausto Jacob ya no estaba al mando del equipo. Necesitaba un relevo. Entonces fue cuando Andrew se hizo con las riendas, colgándose la mochila al hombro. Consiguió que el equipo volviera a estar cohesionado y dispuesto a avanzar. De repente, avistaron un atajo por donde poder ir recortando puestos a los otros equipos que llevaban mucho más camino andado. Los espontáneos advertían que aunque el camino fuera más corto estaba lleno de incomodidades y que cuando llovía se convertía en un barrizal impracticable. Pero esas voces pasaron inadvertidas entre otras muchas que jaleaban ese avance por terrenos desconocidos. Andrew acabó cansando a los demás con sus batallitas, por las que nadie mostró interés.

Entonces, los espontáneos se hicieron multitud y pensaron que debía ser sustituido por William, el cual decidió que habían de seguir por ese camino, haciendo caso omiso a los espontáneos que aún quedaban y formando su propio grupo. De repente, grandes nubarrones se alzaron sobre sus cabezas y comenzó a llover como nunca habían visto. Los charcos no tardaron en aflorar. Se detuvieron en una zona del camino donde tenían la visión de una vaguada en una gran recta, anegada por el desbordamiento de un arroyo cercano. A pesar del feo panorama que se presentaba, William decidió que había que seguir adelante y, jaleado por su grupo siguió sin escuchar a los pocos espontáneos, los cuales estaban mermados y apenas tenían voz. Los que sí estaban cobrando fuerza eran los del grupo de Michael, que querían que éste se colgara la mochila al hombro y sustituyera al desorientado William.

En el punto más bajo de la vaguada, con el agua al cuello, William no sabía qué hacer. Michael y todo su grupo, desde lo alto del camino, exigían que William entregara la mochila para guiar al equipo. La multitud se mostraba confundida, porque la propuesta de Michael era seguir por el mismo atolladero que había atrapado a William. Mientras tanto, veían cómo otros equipos seguían avanzando, no sin problemas, por un terreno más firme al que la tormenta había dañado menos. Pero nadie en el equipo se atrevió a volver sobre sus pasos y, aunque retrocediendo un poco, volver al camino principal y alcanzar la meta. Los grupos siguieron haciéndose fuertes y se limitaban a tirarse los trastos unos a otros sin aportar soluciones.

Y en esas estamos...







Elenco de actores:

Jacob ---------------- Felipe González

Andrew ------------- José María Aznar

William ------------- Rodríguez Zapatero

Michael ------------- Mariano Rajoy

Equipos ------------- Estados

Atajo ---------------- burbuja inmobiliaria

Tormenta ----------- crisis

Grupos -------------- masa borreguil

Multitud ------------- ciudadanía

Espontáneos -------- expertos y críticos