10/7/08

La pescadilla que se quema la cola

Otro verano más. Otra temporada contra los incendios más. Grandes anuncios en todos los medios del enorme esfuerzo que se hace en la movilización de medios técnicos y humanos para sofocar los incendios. Las bases de helicópteros repletas de jóvenes y no tan jóvenes, pero sí muy preparados físicamente, dispuestos a detener el avance de las llamas. Un derroche mediático que a fin de cuentas no acaba sirviendo para nada. Y este año se prevé que será peor, por la cantidad de lluvias que se sucedieron recientemente. El derroche efectivo no se hace a estas alturas. Cuando tienen que movilizar más medios es para tener los campos limpios. De esta manera es muy difícil que se extienda un incendio, ni siquiera provocado. En zonas boscosas ya se hacen grandes esfuerzos, pero en el monte bajo y en antiguas zonas agrarias abandonadas la maleza invade la práctica totalidad del campo y en caso de producirse un fuego las consecuencias serán infinitamente peores de lo que serían si esos campos estuviesen en uso. Esto es la pescadilla que se muerde la cola, se abandona el campo, la maleza ocupa todo, se produce el incendio, se arrasa tanto lo cuidado como lo descuidado, se pierden las pocas producciones que quedan, se abandona el campo más aún. Y si a todo esto añadimos una pizquita de falta de concienciación ya tenemos el caldo de cultivo de la decadencia del medio rural.

Según los datos publicados en diversos medios locales, en la provincia de Ávila se han producido hasta finales de junio de este año 99 incendios, de los cuales tan solo 2 fueron por causas naturales (tormentas). Y no solo se producen incendios intencionados, también los hay debidos a descuidos. De nuevo cambiamos un lema justo por otro más apropiado a la mentalidad que domina en este país de pandereta. Hemos pasado olímpicamente de “cuidar el entorno es labor de todos” porque lo que mola y con lo que la gente se escojona (a mi no me hace ni puta gracia) es el de “el bosque es de todos, quema tu parte”. Así somos los domingueros que lejos de apreciar el entorno que visitamos hacemos de él nuestro vertedero particular. Y hablo en primera persona del plural porque por mucho que uno intente causar el mínimo impacto en el medio siempre se pone el granito de arena en la degradación de los ecosistemas.

Esto es muy sintomático de las facilidades que se ponen a los pirómanos. El sistema judicial cojea por muchos sitios, este es uno de ellos. Sale muy barato arruinar la vida a cientos de personas, acabar con su modo de vida, arrasar un medio natural que tardará decenas de años en volver a recuperar su aspecto originario. Pero el terrorismo que interesa a los políticos es otro, a ellos no les interesa ni el bosque, ni el monte, ni los campos. Lo que mola es lo global, el cambio climático, que por cierto hoy vi en la televisión que querían poner mochilas a las vacas para que sus ventosidades no alcanzaran la atmósfera, que contaminan mucho. Este tipo de cosas son por las que se preocupan los políticos y sus lacayos medios de inform… manipulación. Pues me aferro a otra frase mítica: “esto en la Edad Media no pasaba” (bueno, era con Franco). Con la cantidad de picotas y rollos que tenemos en los pueblos no estaría de más un juicio popular a estos terroristas ambientales, vista la incapacidad de la justicia ordinaria. Simplemente tener atado al que se le ocurra quemar alguna parte del municipio durante un tiempo en que los vecinos puedan actuar a su libre albedrío ante tales monstruos (ahora como se llevan los eufemismos creo que a los pirómanos les llaman “enfermos” o algo así).

Hablando de este tema no podemos sino recordar lo acontecido hace ya tres años en Guadalajara, por donde tuve la desgracia de pasar unos días después de la catástrofe viendo la enorme nube de humo y escuchando las conversaciones de la gente que iba en el autobús. Un enorme incendio gestionado de manera más que penosa. ¿Por qué no dejaron que entraran equipos desde Soria, que era lo que caía más cerca? Ah no, calla, que son autonomías diferentes. ¿Para esto queremos las autonomías? ¿Para crear fronteras donde antes solo hubo un mísero límite administrativo? Se ve que para mantener el sistema caciquil no les importa ni las vidas de 11 trabajadores. Un réquiem por ellos.

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